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| | Gargoyle Sox-Sickness | ] |
Ahm, yo tengo un golem superdotado y altamente ilustrado, yo tengo un golem genial que entre sushi y sushi se dedica a estudiar lo que verdaderamente debe estudiar: la enfermedad. Las ideas de postración, languidez, patología tienen muy mala prensa las pobres; la ciencia las taxonomiza, las diagnostica e intenta erradicarlas, pero el caso es que lo que generan es bastante más complejo y divertido que una orgía de bacterias o un cataclismo neuronal. Los finiseculares, que de esto sabían más que nadie ya lo dijeron (¿qué no dijeron?). La gente se despiporra leyendo a Baudelaire (o no) y soltando cuatro lugares comunes y sobados de Les Fleurs cuando lo más acertado que vino a decir es que el ideal del artista (y por ende de cualquier persona con decoro) es sentirse como un convaleciente: Or la convalescence est comme un retour vers l'enfance. Le convalescent jouit au plus haut degré, comme l'enfant, de la faculté de s'intéresser vivement aux choses, même les plus triviales en apparence. (...) L'enfant voit tout en nouveauté; il est toujours ivre. (...) le génie n'est que l'enfance retrouvée à volonté, l'enfance douée maintenant, pour s'exprimer, d'organes virils et de l'esprit analytique qui lui permet d'ordonner la somme de matériaux involontairement amassée. C'est à cette curiosité profonde et joyeuse qu'il faut attribuer l'oeil fixe et animalement extatique des enfants devant le nouveau, quel qu'il soit, visage ou paysage, lumière, dorure, couleurs, étoffes chatoyantes, enchantement de la beauté embellie par la toilette [Curiosités esthetiques. Le peintre de la vie moderne: III. L’artiste, homme du monde, homme des foules et enfant]
Yo, que hablo por los codos y escribo en disposición similar podría decir muchas cosas al respecto, pero en eso es mejor mi golem: así nos va, el domina la enfermedad y yo los enfermos, que aunque puede parecer la misma cosa, no lo es. El caso es que como él domina la enfermedad, a él le debo el redescubrimiento de el summum definitivo en las defensas de lo patológico: Es en los individuos desligados, más inseguros y moralmente débiles, de donde depende el progreso espiritual en tales comunidades: en los hombres que intentan algo nuevo. Muchos de ellos, por su debilidad, desaparecen sin efectos demasiado evidentes; pero en general, en caso de tener continuidad [Nachkommen], se manifiestan y hieren a menudo el elemento estable de la comunidad. Precisamente a través de estas heridas y áreas debilitadas es como se inocula la novedad al ser general; su fuerza debe ser sin embargo suficiente, para tomar la novedad en la sangre y asimilarse. Las naturalezas desviadas son de altísima importancia cuando debe producirse un progreso. Cada progreso general debe ser precedido de un debilitamiento parcial. Las naturalezas más fuertes mantienen el tipo estable, las más débiles ayudan a hacerlo evolucionar. (187-188) “Ennoblecimiento a través de degeneración” en Humano, demasiado humano (traducción golemífera)

Así que enfermos y postrados del mundo entero, asumidlo: en vuestras pezuñas está la salvación del orbe. La normalidad, fisiológica, psicológica, o como fuere no es más que un aburrimiento supremo y además, para qué nos vamos a engañar, la languidez es infitinamente más hermosa, así que si no habéis tenido bastante con la yacente de Casas y la clorótica de Junyent...voilà:

O mi favorita... aunque ya es harina de otro costal y más que de enfermedad, trata de cuerpos enfermos, contagiosos, peligrosos, y que, en otro orden de cosas, es un canto a la grandeza de la concisión. Amén.

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