Mis opciones de ocio para un viernes tal y como el de hoy son numerosas, pero he decidido quedarme solita en mi salita viendo el DVD de Piratas que compré en Madrid en la incomparable compañía de
neilwatts. Doña Pilar Diaz, directora suprema de CTO, ha decidido darnos un sábado por la mañana libre. Y que vayamos de 16:30 a 22:00 y el domingo de 9:00 a 15:30. Qué buena persona. Qué gusto me da contribuir a la construcción de su palacete. Porque con 348€ al mes que le pago, no puedo permitir que se conforme con una vulgar mansión.
Estuve en el Festival de Cine Fantástico de la UMA viendo "I´m a cyborg, but it´s ok", pelicula coreana de Chan-Wook Park. Pelicula en la que haya un psiquiatrico, pelicula a la que Elmita va. Y con Juan Manuel de Prada aparentando menos años de los que tiene vestido de joven, pasando por mi lado tras la proyección. Os la recomiendo a toditos todos.
Y alguno se preguntará (o no) qué ha sido de mí todo este tiempo. He estado en mi burbuja MIR, pensando qué hacer con mi vida, dónde hacer la especialidad, qué hacer con mi pelo, mi sobrepeso, mis neuras y mi prolactina. Tuve un cambio en el contenido de mis emociones, pero seguí adelante. Todo está tranquilo pero agitado. El 19 de enero es el gran-mal día. Todo parece cambiar, y yo no iba a ser menos. Aunque no pueda dejar de idolatrar a Fon Román, y en el fondo siga siendo la misma niñata que en 1º de carrera vivía todo con ilusión, en 2º vivía entre nubes para no mirar allí abajo, en 3º vivía con un nudo en el estómago, en 4º vivía llena de esperanzas, en 5º vivía con el corazón encogido y en 6º vivía a toda velocidad. Y cuando se me acabaron los cursos, le di la vuelta a todo, intenté ser egoista y sólo lo conseguí en parte. Miré y descubrí que estabamos todos en el mismo punto. Y al punto me agarré. Porque aunque (casi) todos se hayan ido otra vez, setas crecen todos los otoños. Y de manera más tangible que nunca, me siento acompañada. Y un poquito serenamente feliz, por mucho que el Ministerio de Educación y Ciencia se empeñe en lo contrario. Por muy médico que digan que soy.
Mi cactus murió mutando por un hongo malo. Lloré, pero sé que tendré más, muchos más!
Elmita nunca se fue, y espero que nunca se convierta del todo en Elma.